Los MITOTEROS!

miércoles, 14 de diciembre de 2011

"We need to talk, Son"...

Sitting on the driver's seat,
staring over the stearing wheel southbound
beautiful notes climbing up my ears and dancing their way into my long term memory
I can feel Earth's very own heartbeat calling my name via Heart Beats telling me..."We need to talk, son"...
walking on this city's skin,
feeling the cloud's breath on my face
listening to people while they're quiet
singing my way through noise and into synchronicity
I say,
"Let's Hug mother..."

 

sábado, 3 de diciembre de 2011

.............TAMAL II

Se respira un clima de letargo hoy en ciudad Fuga, sede de sucesos observados muy detenidamente. Se antoja caminar por sus calles, con ese viento que gentilmente se le estrella a uno en la cara, mientras se decide que forma va a tomar ese ocio que aletea en la atmosfera.
Es muy interesante ver todas las posibilidades y recrear cada una de ellas en el laboratorio de revelado que se encuentra en la calle Imaginación Número 96, por donde pasaban, en silencio pero con un escándalo en sus mentes, Tamal y su amigo Equis. Ambos venían empapados por una corta lluvia que los había bañado de repente; más tarde llegaron a una fiesta en una casa no muy lejos de ahí; como pudieron, se abrieron paso entre los cuerpos humeantes e incesablemente parlantes, hacia diferentes direcciones y con diferentes niveles de intensidad…el piso y las paredes temblaban pero no todos se daban cuenta de ello.
Tamal se topó de espaldas con alguien, volteó y vio entre toda esa marea de murmullos, carcajadas y gritos envueltos en la canción “Psycho Killer” de los Talking Heads (nombre de banda muy apropiado para la ocasión, por cierto); empezaron a examinarse con la vista hasta que ella (era una ella, de hecho) le preguntó por su nombre y el contestó:
-          Me llamo Tamal.
-          ¿Tamal?  - preguntó ella - ¡Qué nombre tan raro! … a mí me gustan los de carne.
Tamal inició una conversación con ella, hablando solo de banalidades. Más tarde, sentado junto a ella en el asiento trasero de un carro en movimiento, apretados y a medio asfixiar también, porque iban acompañados de mucha gente a su alrededor; la misma cacareante marea de labios epilépticos que no paraban de gritar ni de fumar. La pareja seguía con su dialogo ocular, empezaron a sentir el sudor tan molesto detrás de las piernas, mojándose mutuamente.
-          Tamaaaal!, Levantateeee!, Ya es hora de que te largueees!  -
La madre de tamal dejaba ver su desesperación.
-          Desde que no está tu padre, que vá! Haces lo que se te pega la gana! –
Y se volvía a repetir la escena típica de un tiempo hasta entonces.
-          Me voy a volver loca!  - Decía su madre.
El hermano menor de apenas dos años de edad, llorando a pulmón barítonezco; el desayuno empieza a oler a quemado, la quinceañera hermana suya, estallando en un ataque de histeria porque no encuentra la secadora de cabello.
-          Que flojera, ahorita me levanto, espérate!  -  Dijo desde la cama, Tamal.
Adivinanzas: dime, pregunta, contesta, cuantas complicaciones para soportar la comunicación estancada en una fosa de silencio. ¿No sería más conveniente entendernos sin hablar? “Camarón que se duerme, lo pescan y lo venden barato”, si se durmió quizás fue por intoxicación…  


miércoles, 16 de noviembre de 2011

...................TRIO 66

Pérfido
Líbido-lúbrico
Cónstipo, 
Tú, 
QUERER.
Somnoliento 
eventual
Huésped craneal,
voluptuosa amenaza-promesa-en-potencia,
tú,
VOLUNTAD.
Enfundado, rayando-en-la-permanencia
paradójica a tu sino,
transporte psicósmico de magnas proporciones
sofocadas inmediatamente en la nuestra madrugada de lamidas,
tú,
LENGUAJE.


domingo, 6 de noviembre de 2011

La marea sónica se dispersa...

            Rodeando al ejecutante en pleno desempeño de su habilidad para crear ruidos distorsionados desde los tendones ultrajados de una curveada guitarra eléctrica, se puede notar que experimenta un cierto ataque de nervios; lo invade un temblor corporal que lejos de padecer, parece gozar; de las bocinas que están a los costados se escapa una marea sónica que envuelve a toda la multitud concurrida; ésta al instante cesa de gritar y todo se convierte en silencio y ojos incrédulos ante una escena poco usual: el artista del ruido controlado, en su euforia, se envuelve con las cuerdas de su instrumento que cobrando vida lo exprimen dejando su cuerpo inerte entre las mismas para escupir su alma a través de todas las bocinas que hay en el sitio que se ha cubierto con una atmósfera de temor tras presenciar lo anterior. los murmullos vuelven, la neblina espiritual se disipa, un muchacho lleno de gafetes al rededor de su cuello está recogiendo los restos del ejecutante-ejecutado en una bolsa plástica (esas de color negro para la basura) mientras otro hombre anuncia a la audiencia, a través de un micrófono, que otra agrupación seguirá con el espectáculo programado y todo vuelve a la normalidad: gritos de la gente, cigarrillos encendidos, júbilo colectivo de una juventud disponible y desechable; en fin, todo lo que un buen adolescente puede desear.